Nada hace más feliz a un deportista que poder mejorar…

Por: Ana Escamilla Coach

Aveces nos resulta complicado comprender a los atletas, sus situaciones personales, sus momentos de vida y sus formas de ser, además como personas y entrenadores no siempre estamos con el estado de ánimo adecuado para gestionar con ellos.

El primer paso sería asumir la responsabilidad de la situación viéndola como un reto y no un problema. Por complicado o molesto que sea, al tomar las cosas como autores de todo lo que pasa en nuestras vidas podremos ver a este atleta como un desafío y oportunidad a nuestro desarrollo como persona y entrenador. Al adueñarnos de nuestros resultados, aunque a veces no nos gusten, nos empoderamos y sólo así generamos la posibilidad de hacerlos diferentes.

El siguiente paso que recomiendo, es cambiar la posición de percepción de tu realidad, esto significa, la capacidad de ver la situación de diferente perspectiva, la mía, pero la del atleta también.  Si sólo vemos nuestro sentir y punto de vista nos estaríamos limitando en la comprensión total.   Ponerse con compasión más que empatía en el lugar del atleta nos va a ayudar a comprender y tener una visión mas completa y objetiva.

Por último, sería buscar la intención positiva de la conducta del atleta.  Detrás de una conducta difícil puede haber necesidades o carencias.  A veces lo que requieren es atención, o ayudarlos a sentirse parte del equipo, o necesitan límites sanos, o aprender a respetar a una autoridad, o fomentar su auto-confianza y auto-estima, o necesitan desahogarse o sacar algún conflicto personal.

Hay que aprender a distinguir si el conflicto es propio del atleta, o si yo como entrenador estoy siendo causante del mismo conflicto. Si yo estoy causando el conflicto con mi forma de hablar, o de dar indicaciones, o la forma de exigir o motivar es más sencillo modificar mi conducta y evitar el conflicto, pero si el conflicto viene del atleta, el contestar honestamente estas preguntas te puede ayudar a ver la situación desde un ángulo más amplio y completo.

Las preguntas que te puedes responder o buscar ser respondidas antes de reaccionar con ellos para encontrar una solución son las siguientes:

  • Entiendo esta situación en términos de ¿qué la está verdaderamente causando?
  • ¿De quién es este problema? Pudiera yo ser parte de este problema y si sí, en ¿qué o cómo?
  • ¿Qué puedo hacer diferente para obtener una respuesta diferente de mi atleta?
  • ¿Cuál es el mensaje detrás de la conducta que el atleta está tratando de transmitir? En otras palabras… ¿Cuál es la intención positiva detrás de la conducta de este atleta? ¿Qué es lo que en realidad está necesitando?
  • ¿El atleta reconoce la situación como un problema?
  • ¿Sabe el atleta con claridad lo que requieres de él?
  • ¿Puede hacer el atleta lo que se le está requiriendo?
  • ¿Sabes comunicarlo, hacerlo?
  • ¿Existen obstáculos que puedan estar fuera del control del atleta y le estén afectando?
  • ¿Qué es lo que el atleta recibe como consecuencia de ese comportamiento?
  • ¿Qué opciones puede tener el atleta si es que se ve con opciones?
  • ¿Qué consejo te daría un experto para resolver la situación?

Lo que estamos buscando es evitar engancharnos y reaccionar a la conducta del atleta y aprender a ver las cosas con una visión completa y objetiva y con la mejor solución para todos.

Trabajar con personas es un arte sagrado que trae una gran responsabilidad consigo.  Como entrenadores podemos hacer la diferencia en la vida de un atleta para bien o para mal y entre más herramientas y habilidades tengamos mejor resultado tendremos.  Si la conducta persiste te recomiendo buscar a un profesional para que le den seguimiento.

Coach Ana Escamilla
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