Las cadenas del hábito son generalmente demasiado pequeñas para sentirse hasta que son demasiado fuertes para romperse.
Samuel Johnson

Por: Ana Escamilla

Te comparto esta nota que habla de los hábitos y una estrategia para incorporar nuevos hábitos a nuestra vida. Para esto hay que comprender que nadie se ajusta a los grandes cambios al instante. Lleva tiempo acostumbrarse a nuevos propósitos o condiciones, es normal fallar o quedar mal con uno mismo en esta etapa. Pero con una buena estrategia y sobretodo atención plena y consciencia podemos lograr cambiar o incorporar un nuevo hábito en nuestras vidas.  Te comparto una historia que espero amplíe tu visión de este tema:

Dos viejos piratas estaban sentados en un bar, hablando de sus aventuras. Entonces dijo un pirata, ¿cómo perdiste la mano y acabaste con ese gancho de metal?

Saqueamos un barco mercante en las Indias Occidentales y en la pelea con el capitán del barco, me cortó mi mano.

Fantástico dijo el primer pirata y ¿cómo perdiste tu pierna y ahora tienes esa pata de madera?

Estábamos saqueando una goleta en Haití cuando tuve que pelear mano a mano con el capitán de la goleta. Balanceó su espada con tanta fuerza que me cortó la pierna.

Sorprendente, dijo el primer pirata y ¿por qué ahora tienes ese parche sobre tu ojo derecho?

Estaba parado en la cubierta de mi barco cuando una gaviota me defecó en la cara.

Así es como perdiste el ojo, pregunta el primer pirata. Bueno, en realidad es que ese fue el primer día que empecé a usar el gancho.

¿Qué lección te deja este cuento?

Afortunadamente no tenemos que ser como el pirata con el gancho.  Si reconoces los cambios a medida que ocurren, puedes limitar tus fallas desarrollando nuevos hábitos que acompañen las nuevas condiciones. Y sorprendentemente, descubrirás que no se necesita mucha fuerza de voluntad para cambiar un hábito, lo que más se necesita es un plan y persistencia.

Ha sido un mito tan difundido que lleva sólo 21 días formar un nuevo hábito.  Esto surgió con Maxwell Maltz, cirujano plástico en la década de 1950, cuando comenzó a notar un patrón extraño entre sus pacientes.

Cuando el Dr. Maltz realizaba una operación, como un brazo o una pierna amputada, Maxwell Maltz notaba que el paciente sentiría una extremidad fantasma durante unos 21 días antes de adaptarse a la nueva situación.

Maltz escribió sobre estas experiencias y dijo: “Estos y muchos otros fenómenos comúnmente observados tienden a mostrar que se requiere un mínimo de aproximadamente 21 días para que una vieja imagen mental se disuelva y una nueva pueda programarse”.

Y a medida que más personas recitaban la historia de Maltz, como un juego muy largo de “Teléfono Descompuesto”, la gente comenzó a olvidar que dijo “un mínimo de unos 21 días” y lo acortó a: “Se necesitan 21 días para formar un nuevo hábito”.

Por otro lado, Phillippa Lally, investigadora de psicología de la salud en el Universidad de Londres. En un estudio publicado en el European Journal of Social Psychology, decidió junto con su equipo averiguar cuánto tiempo se tarda en formar un hábito.   En su estudio mostró que los nuevos hábitos tienen más probabilidades de formarse entre 2 y 8 meses.

Está demostrado que el éxito en la creación de un nuevo hábito depende en gran medida de la consistencia de las repeticiones al inicio, no de que tan duro trabajes. Solo tienes que seguirlo.  ¿Y si te olvidas de vez en cuando? Eso no necesariamente va a afectar tu progreso en absoluto.

Crear un nuevo hábito puede ser bastante indoloro y sin estrés, si estás dispuesto a hacer el trabajo básico.

Según Charles Duhigg en el Poder del Hábito, nos dice que es un proceso de tres pasos:

  1. Crear un ancla (disparador)
  2. Elegir una rutina
  3. Disfrutar de la recompensa.

Paso 1: El ancla (disparador) es un recordatorio que te indica que comiences el proceso. Funciona mejor si eliges un horario de tu agenda y lo agregas. Por ejemplo, digamos que estás tratando de tomar vitaminas regularmente. El detonador podría ser cepillarte los dientes. Te dices a ti mismo que todas las mañanas, antes de cepillarte los dientes, tomarás vitaminas. O si está tratando de leer más, puedes decirte que cuando te sientes a almorzar hoy, leerás durante cinco minutos. Lo que estamos haciendo con esto es dejar la fuerza de voluntad por crear un sistema de recordatorio.

Paso 2: La rutina es la acción que constituye el nuevo hábito,  tomar vitaminas o leer, en los ejemplos anteriores. Consejo experto: para comenzar, mantén la rutina lo más simple posible. Toma solo una vitamina o lee solo una página. Cuanto más fácil es comenzar, mejor. Comienza las repeticiones y preocúpate por la calidad del esfuerzo más adelante. Lo primero y más importante es establecerlo como una rutina en tu vida.

Paso 3: La recompensa es cualquier beneficio que sea el resultado que quieres obtener. Primero, puede ser la satisfacción de hacer lo que te propusiste hacer. Más tarde, obtendrás el beneficio de la acción en sí, sintiéndote mejor con las vitaminas, el placer de leer una buena novela, perder peso, etc.

La ciencia ha demostrado que estos pasos realmente funcionan, todo lo que se necesita es seguir un plan.