Si te propones una meta alta y no la alcanzas, aún así, habrás conseguido llegar más lejos que donde estabas.
–  Ana Escamilla

Por: Ana Escamilla

La mayoría de las personas tenemos deseos y sueños. Pero sólo algunos se proponen trazar objetivos y se comprometen a cumplir metas. Si quieres resultados concretos y aumentar tu motivación es necesario tener metas claras y específicas.  Te voy a explicar a grandes rasgos desde la neurociencia y la fisiología por qué es importante tener metas concretas.

El anhelo y la esperanza son dos aspectos fundamentales para vivir y trascender en la vida.  Si no tuviéramos un anhelo tal vez solo haríamos lo indispensable para mantenernos vivos. Todo mamífero produce por naturaleza la química necesaria para mantenerse con vida.  Sin embargo, tener anhelos, sueños y esperanza son aspectos propios del ser humano que nos mueven más allá de sobrevivir para superarnos todos los días.

Si tu no le das a tu cerebro la información concreta, para tu mente será lo mismo hacer una cosa que otra.   Para lograr un propósito, la mente necesita visualizar un objetivo específico. El tener un motivo suficientemente atractivo hace primero que tengamos dirección y enfoque.  Además, la neurociencia ha comprobado científicamente que, con sólo visualizar la meta, tal como si la vieras en una película, el cerebro libera un químico, llamado dopamina, que es la que nos hace sentirnos motivados para lograrla.   Entre más tengas presente esta meta día a día mayor será tu motivación para alcanzarla.

Además, algunos estudios realizados por Emily Balcetis, psicóloga social de NYU, demuestran que cuando percibimos una meta retadora y realizable sucede un incremento en la presión sistólica (encargada de medir al cuerpo cuando está preparado y listo para actuar).  Pero cuando se percibe la meta como imposible, en automático baja la presión sistólica.  Impidiendo la activación y energía necesaria para ir tras tu meta.

He visto con frecuencia que a los atletas que les da miedo ponerse una meta no por el hecho de ponerla sino por el temor y reproche al no cumplirla.   Yo siempre les digo que si no alcanzan la meta lo peor que puede pasarles es haber logrado un resultado mejor del que tenían en ese momento y eso sí, siempre más cercano a su meta.

 

Te voy a dar 2 ejercicios para que te motives a trabajar a partir de metas:

1. Escribe tu meta y al mismo tiempo una opción más abajo y una opción más arriba.

Meta: Lo que quieres.   Ej: 3:15 en el maratón 

Meta secundaria: lo mínimo que estás dispuesto a aceptar.  Ej: 3:25 en el maratón

Meta Milagro: lo que absolutamente resultaría fuera de serie para ti.  Ejemplo: 3:05

2. Si no consigues la meta aprende a ver y darle valor a lo que sí lograste. El castigarte por no haberla conseguido solo sirve para sentirte mal pero no para ser mejor.  Y es que en el camino a lograrla siempre se logra algo.   Te comparto las preguntas utilizando coaching positivo.

Si no logré la meta ¿qué otras cosas logré? ¿Qué aprendí de esta experiencia? Al menos anota 3 aspectos que sí resultaron bien.

¿Qué voy a hacer diferente la siguiente vez para conseguir el resultado que quiero? Anota al menos 1 aspecto a mejorar. Esto hace que te enfoques en la solución en lugar de dar vueltas al error.

Por último, te dejo algunas actividades para liberar dopamina y mantener la motivación:

  • Visualiza todos los días claramente tu meta usando alguna imagen que te conecte con ella.
  • Lleva un registro y palomea tus avances: cada que ves el progreso, sentirás más los efectos de la dopamina.
  • Enfócate en lo bien que te sentirás al conseguir el resultado. Visualízate logrando esa meta a diario.
  • Una vez llegado el momento, celebra lo que lograste y enfócate en lo que vas a mejorar.
Crea el hábito de escribir tus metas, compártelas con las personas que te quieren y con las que son un apoyo para ti.  Y regálate el compromiso de ir avanzando paso a paso.  Todos aquellos deportistas que han sobresalido es porque tuvieron un sueño y se aferraron a él.